No puedo explicar lo que siento en este momento. Es como si estuviera en un lugar en donde el oxigeno hace falta. Siento esta presión en mi pecho. Al caminar, las piernas me duelen y sólo quiero descansar.
Mi vida no es sencilla. Mi vida no es como la tuya. Si tan sólo pudiera… Que fácil sería cerrar los ojos y no abrirlos otra vez. Pero que absurdo sería. Sería como desperdiciar una pista, te la dan más sin embargo no la usas.
Ayer llegué de la escuela a mi casa y no había nadie como siempre. La casa oscura, vacía. Nada cómo llegar y ser recibida con una sonrisa o dos. ¿Cómo te fue hoy? ¿Te dejaron tarea? Sin embargo sólo escucho ese silencio. Que si cierras los ojos podrías creer que te encuentras en medio del desierto. Ni siquiera el susurro del viento altera el molesto silencio. Sólo los lentos latidos de mi corazón.
A mi padre no lo conozco, ni siquiera en fotos. Mi madre trabaja constantemente y cuando llega a estar en casa es cómo si no estuviera. Tengo una hermana dos años más grande que yo, hija de mi padre, nunca la he visto. Sé de su existencia porque mi mamá la mencionó una vez por accidente. Jamás volví a escuchar su nombre.
No es fácil pretender que la vida es perfecta cuando realmente no lo es. No es fácil dibujar una sonrisa en tu rostro cuando ni siquiera sabes cuál es el significado de la palabra felicidad.
De mí te puedo decir muchas cosas, pero no hay nada como conocerme en realidad. Podría decirse que sólo existe una persona en este mundo que me conoce en realidad. Pero a veces desconfío de esa persona tanto que me hace dudar de mi existencia. Esa persona, a diferencia de mí, es perfecta en todos los sentidos. No es lo que soy yo en este momento.
Al llegar a la escuela todos voltean a verla. Y no sólo por su esbelto cuerpo de modelo, ni por su bello rostro. Sino por su gracia y amabilidad ante todos. Podría decirse que no le falta nada y que le sobra bastante. Pero esa es sólo su imagen exterior. Pero si vieran su interior. Vieran que no es tan perfecta, que tiene defectos, que es como me ves a mí. Pudriéndose en su propio excremento y sufriendo una vida que nadie puede componer. Ni siquiera tú, mucho menos yo.
Pero porque alegamos tanto, si al fin y al cabo tú y yo venimos siendo la misma persona sufriendo por una misma desgracia. Tú, la persona real. La imagen perfecta a quien todos admiran y elogian. Eres tan sólo la tapa de mí, un alma destrozada y a punto de morir de tristeza.
Soy tan sólo la imagen que vez en el espejo. Soy tan sólo una pesadilla más. Soy lo que no quieres llegar a ser. Soy tú alma en perdición dentro de tu cuerpo perfecto. Nadie nunca me verá, pues estoy encerrada dentro de ti y no puedo salir. Jamás podré salir. Nunca te lo permitirías verdad.
Lo que ven es mi alma destrozada que no tiene arreglo y que nunca será bella. Que fácil sería cerrar los ojos y no abrirlos otra vez. Pero sería absurdo. Sería como desperdiciar una vida, te la dan más sin embargo no la usas.
