miércoles, 14 de julio de 2010

Huellas a la orilla del mar.

Vas conmigo, junto a mí a todas partes.
Estás aquí a mi lado y recorremos cada camino, cada momento.
Deseo tu cuerpo y tu mirar, tu amor y tu calor.
Todo me recuerda a tí y no puedo dejarte de pensar.
Caminamos hacia el amanecer con una canción en mi hombro.
Dejando atrás huellas de una persona.
Estás conmigo mientras sigo las huellas que mis pies marcaron; pues aunque caminas a mi lado, la arena no percibe tu presencia y tus huellas jamás aparecieron.

El mar es el portal por el cuál me transporto a tu lado, las estrellas consiguen llenarme de tu luz y la luna... la luna que no estuvo presente en la noche, ansío ver la luna, anhelo hoy su presencia más que nunca. Nubes, ya dejen de jugar a que esconden a la luna de mis ojos, este juego a dejado de ser gracioso. O, ¿es acaso la luna la que se esconde de mí? Sí es este el caso, diganle que la quiero ver asomarse a mi ventana una noche más, que vuelva a mí aunque en realidad se asome a otras ventanas. Díganle, negras nubes, que quiero su luz.

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